martes, 10 de abril de 2012

EMILIO RODRIGUEZ BENEYTO DONA SU ARCHIVO FOTOGRÁFICO

El cachonero Emilio Rodríguez Beneyto ha reforzado una de sus cualidades más destacadas, la generosidad, que forma parte importante de la amplia nómina de virtudes que atesora. En un gesto que le honra, ha decidido donar su magnífica colección de fotografías antiguas a la Asociación Cultural Lieva, como depositaria del propósito común de difundir el patrimonio de Galaroza.


Lieva recibe de esta forma el que puede considerarse el archivo fotográfico más importante de la Sierra. Emilio Rodríguez Beneyto, gran coleccionista y fotógrafo de vocación, ha acumulado, a lo largo de varias décadas, una extensa y magnífica colección de imágenes de enorme significado cultural y social.

Este docente, escritor e investigador, ha donado a la Asociación la parte de su archivo dedicado a Galaroza; el resto de las fotografías y documentos que posee, perteneciente a otras localidades serranas, lo deja en suspenso hasta completar su digitalización, tras la cual hará nueva entrega a Lieva.

 


En total, se alcanza la cifra de 4.200 fotos digitalizadas, que abarcan desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. Son imágenes de paisajes urbanos, de acontecimientos festivos, de costumbres y del cotidiano latido laboral de Galaroza. A través de ellas, se puede mirar y admirar lo que fue este pueblo en los últimos cien años: sus calles y plazas con sus antiguos árboles y empedrados, la evolución del vestuario de sus vecinos según van discurriendo las modas, la sencillez y hermosura de sus fiestas, de su religiosidad, de sus vivencias y variaciones sociales y culturales según los tiempos y las etapas políticas, o los cambios físicos y tecnológicos de los juguetes que hicieron felices a nuestros padres y abuelos.

Entre ellas no sólo se encuentran copias de fotos antiguas ajenas, que fueron prestadas por vecinos del pueblo, sino también muchas fotografías realizadas por el propio Beneyto. Su afición por la fotografía comenzó a los 12 años, gracias a una máquina que le regaló su tío el cura. Aquella máquina arcaica, pero oportuna, fue semilla de su tendencia vocacional a dejar constancia de todo el acontecer del pueblo. Su especial instinto, impropio en un niño, hizo que captara imágenes que ahora son auténticos tesoros gráficos. Posteriormente, montó en un cuarto de baño un laboratorio para mejorar, en lo posible, las copias de las fotos que recogía de los vecinos y revelar las realizadas por él.


El resultado ha sido una colección, que tan sólo se mostraba en contadas ocasiones, y que ahora podrá difundirse de una forma más prolífica a través de exposiciones y publicaciones.

Emilio Rodríguez ha sido, durante más de treinta años, profesor de matemáticas, y ha dedicado muchas horas a la investigación histórica en varios de los Archivos más sobresalientes de España, incluidos los de la provincia de Huelva. Pasó muchas noches leyendo y copiando datos en el Archivo Parroquial de Galaroza, con la única luz de una linterna pues la habitación no poseía instalación eléctrica. De ahí nació su primer libro, “Aspectos históricos de Galaroza”, al que luego se sumó “Retorno”, repleto de fotografías comentadas de personas y costumbres cachoneras, además de otras muchas colaboraciones en revistas prestigiosas como “Demófilo” o la prensa onubense, labor por la que fue propuesto para el premio Andalucía de Periodismo.




Profundamente enamorado de Galaroza, la distancia ha hecho que no se prodigue actualmente en tareas culturales, ámbito en el que fue activo protagonista durante las décadas de los 70 y 80. Fue uno de los fundadores de las Jornadas de Patrimonio de la Sierra, allá por 1.985, cuando eran organizadas por un reducido número de románticos, que iniciaron el camino de lo que hoy es el acontecimiento cultural más importante de la comarca.

Emilio R. Beneyto ha decidido legar este patrimonio a la Asociación Lieva porque confía en la labor de investigación y divulgación que está realizando, cuyos responsables se encuentran "muy agradecidos por este gesto altruista y lleno de amor hacia su pueblo".


Con esta donación, Lieva extiende su colección documental, en la que tienen un papel importante las fotografías antiguas procedentes de Galaroza, aunque últimamente se ha extendido a otros pueblos de la comarca, gracias a la generosidad de socios y colaboradores, convirtiendo el Archivo Lieva en uno de los más valiosos de la sierra.